Cuando no basta la eficiencia operativa, la buena promoción orientada a brindar los mejores beneficios al público consumidor y se trata de defender lo indefendible, vienen los acontecimientos drásticos e inevitables y el monstruo cae en el despeñadero.
El INS como órgano en el mercado de seguros, intenta hacer las cosas a contrapelo de las buenas prácticas empresariales y comerciales. En vez de buscar eficiencia y los mayores beneficios para ganar clientes y sostener clientes, acude a tácticas como "pregúntele al cliente cuánto le cotizaron el seguro x y nos bajamos un 20%. Los jerarcas de esa institución, sin titubeo y menos basados en un estudio técnico, toman decisiones que a la postre van a determinar medidas drásticas que aún no sienten.
Cuáles van a ser esas consecuencias? Pues lo inevitable. Muy pronto y muy lamentable para los empleados de la institución, empezarán los despidos masivos y los recortes en la respuesta a los clientes. Cuando la cobija no dá, tendrán que recurrir a medidas correctivas que los llevará en una espiral de deterioro en las finanzas, y en consecuencia, en la prestación de servicios e indemnizaciones a los clientes y en recortes salariales y despidos.
Y la presidencia ejecutiva recientemente ha pedido un aumento desproporcionado en su salario que actualmente está sobre los $10,000.00 por mes. Y para no ser mal ejemplo para los mandos medios, la receta también aplica para los mandos medios y nivel ejecutivo.
Quienes pagamos estos derroches, los clientes y los que no somos clientes del INS.
Algo similar está pasando con el ICE pero ese es tema de otro espacio, aún más complicado.
Ver el enlace de Juan Ignacio Gamboa, MBA que adjunto y que trata sobre este tema:
http://www.elfinancierocr.com/blog/aseguro/
Hasta el próximo
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